Reflexiones de Alejandra Vallejo-Nágera sobre la muerte

Declara la gran maestra que fue Elisabeth Kubler Ross que morir es trasladarse a una casa más bella. Y así debe ser para los que se van. Quienes han tenido una experiencia próxima a la muerte coinciden en señalar que ven su cuerpo tumbado, oyen a los familiares u otras personas pululando alrededor cargados de angustia, vislumbran el túnel de luz… y sienten una indescriptible e inconmensurable Paz. ¡No lloréis por mí! se reconocen todos gritando a los que se quedan atrás ¡Si supierais lo bien que estoy!

A ellos, huérfanos, viudas, amigos, compañeros, es a quien entrego estas líneas. La mayor pérdida es para nosotros. No nos quedan salvo recuerdos, acaso el de unos brazos que se alargan para dar consuelo, acaso la sonrisa compartida, acaso tantos problemas superados en unión, acaso la compañía en la que no es preciso hablar porque el otro ya entiende, acaso saberse querido y tener claro a quién querer. La muerte restalla y pulveriza todo ello. Nos entra pánico ante la posibilidad de ir olvidando a quien tanto nos hizo vibrar y cuya existencia otorgaba dimensión y sentido a la nuestra. Surge el abismo del vacío y del silencio. Sin embargo he podido comprobar que, pese al fallecimiento corporal, nuestro ser querido no se va. Nunca se va si estamos atentos. Es todo lo que hay que hacer. Prestar atención y decir: “estoy preparado”. Y un día muy próximo a esta declaración, inesperadamente, surge la señal. “El naranjo de mi puerta está que revienta de flores –declaró un amigo que había perdido a su madre hacía poco tiempo. –Jamás había florecido de este modo”.

Sonreí al oírlo. Ese naranjo, fue ella quien lo plantó.

2017-05-12T17:48:15+00:00

12 Comentarios

  1. Carlos 14 julio, 2015 en 10:58 am - Responder

    Preciosa reflexión. Estaré más atento a partir de ahora :)

  2. Helena 23 julio, 2015 en 9:56 pm - Responder

    Hay alguna forma de conseguir ralentizar el inevitable alejamiento en la memoria del ser querido que se fue?

  3. Otilia 24 julio, 2015 en 6:28 pm - Responder

    Querida Alejandra, preciosa tu reflexión, efectivamente no se van, se quedan con nosotros en los recuerdos y las anécdotas diarias. Debemos dar gracias por haber tenido la oportunidad de haberles conocido y haber compartido con ellas tantas anécdotas. Dios nos los pone en el camino con un propósito de enriquecimiento personal. Nuestra vida no habría sido igual sin ellos. Por eso también es justo que se los quiera llevar con El.

  4. Enrico Herráiz de Grimaldi 24 julio, 2015 en 9:31 pm - Responder

    Emocionante relato. Por mi parte, cada muerte de una persona cercana me ayuda a valorar más los momentos con las personas que siguen aquí, sabiendo en en cualquier momento pueden irse para siempre.

  5. Lourdes Giovagniello Azkarate 5 agosto, 2015 en 2:25 pm - Responder

    Una maravilla leer cosas así en momentos de tristeza como estos. Muchas gracias.

  6. Edurne Goñi 9 agosto, 2015 en 5:36 pm - Responder

    Como dices, restalla y lo pulveriza todo. Tras la muerte, no hay nada que consuele. Por mucho que pensemos que estará en un lugar mejor, que puede que nos reencontremos cuando nos llegue la hora, que tal y como estaba no tenía sentido seguir viviendo… es imposible. La incertidumbre de lo que significa la muerte pero, sobre todo, la certidumbre de que nunca volveremos a tener ese contacto tangible con el que tanto hemos disfrutado, hace que la muerte sea siempre algo para lo que no estamos preparados. Nunca es buen momento para recibirla. Siempre duele, al menos a los que nos quedamos. Siempre trae consigo una frustración y un desconsuelo que ninguna frase amable podrá compensar. Sin embargo, artículos como este, aunque no consuelen, hacen que estos duros momentos pasen más rápido y recordemos que, nos pongamos como nos pongamos, no hay marcha atrás. Así que lo mejor es que miremos hacia adelante y agradezcamos el tiempo compartido. Pocas veces he leído artículos tan lúcidos como este sobre la muerte. Muchas gracias Alejandra Vallejo-Nájera, un placer haberte leído.

  7. jose luis gonzalez munuera 13 mayo, 2017 en 9:07 pm - Responder

    Como siempre,maravillosa reflexión….

  8. Maria 14 mayo, 2017 en 8:35 am - Responder

    Debemos de leer todos mar reflexiones cómo estás, nos acerca a estar más preparados para el momento que nos llegue. Iremos a la plena Vida, para la que nos preparamos aquí!!!!

  9. C.Izuzquiza 14 mayo, 2017 en 3:49 pm - Responder

    Siempre estarán a nuestro lado si es eso lo que realmente queremos. Solo tenemos que tener muy muy presente su recuerdo, pero mucho más importante su ejemplo.

  10. Paloma Perez de Miguel 14 mayo, 2017 en 7:48 pm - Responder

    Sandra, que gran verdad, pero que duro😘

  11. M.Rosa 16 mayo, 2017 en 6:58 am - Responder

    Creo q morir es como otro nacimiento a otra Vida q ue serå plena. Dios Padre nos acogerå…

  12. GONZALO 25 mayo, 2017 en 10:47 am - Responder

    Maravillosa reflexión sobre la muerte , emocionado y cargado de paz , empecé a escribir un comentario pero repentinamente me paré , dejándolo en mi corazón.

    Mil gracias , por ese texto regalado , que me conduce a mirar el día de hoy , de forma distinta, atento a la flor de los naranjos con los que nos tropezamos , algunas veces pasando de largo , no percibiendo su maravilloso olor y su exuberante belleza.

    Gracias otra vez..
    Bssss

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